“¡Música! qué bonito… ¿y qué más?”

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– ¿Y qué estás estudiando?

– Música

– Ay, qué bonito… ¿y qué más?

Seguro que muchos músicos habéis vivido alguna vez una situación igual o semejante a ésta… por no hablar del disgusto que dimos a nuestros padres cuando les confesamos que sólo queríamos estudiar música.

Yo “tuve la suerte” de suspender las pruebas de acceso al grado superior de piano y que a consecuencia de ello y para no perder un año, me metiera a estudiar Historia del Arte en la Universidad. Y seguro que muchos pensaréis: “pues ni que Historia del Arte tenga mucho más futuro que la música”, pero ésa no es la cuestión; la clave la encontráis si seguís leyendo: “en la Universidad”. Claro, es que no sólo se trataba del futuro que pudiera tener o no la Música (cosa que por cierto, en estos tiempos de crisis empieza a dar un poco igual si estudias Música o Arquitectura…), sino que a nuestros padres les estábamos diciendo de entrada que ¡no íbamos a ir a la Universidad! Por eso “tuve suerte”: al menos puedo decir que soy universitaria (uf, menos mal… 😛 ).

Pero lo que resulta más paradójico es que durante mis estudios elementales y profesionales parecía que todos íbamos a ser los futuros Sokolovs o Argerichs, pues teníamos que dedicar
muchas horas a nuestro instrumento, tocar genial y ganar concursos. Por tanto, mientras uno
estaba compaginando sus estudios en el colegio con los del conservatorio (con todo lo que ello
conllevaba: perderse cumples, tener “dobles deberes”, etc.) aprendía que la música era algo muy importante y que el sacrificio valía la pena. Gran lección, sin duda, salvo que a la hora de terminar el colegio y elegir una carrera, de repente dejaba de ser algo tan importante, no tenía futuro y ni siquiera era una carrera… ¿Qué lío no?

Yo sé que no es fácil para los padres saber hasta qué punto exigir a sus hijos que estudien música, porque todos hablamos de que “le tiene que gustar”, pero está claro que por mucho que nos guste, muchas veces es un rollo tener que echarle tantas horas (y más si somos unos críos). Y como el estudio de un instrumento no está en las enseñanzas regladas (y al paso que vamos, tampoco estará la Música como asignatura teórica en los colegios), entiendo que un padre o madre exija más a su hijo en matemáticas o lengua, las cuales tiene que aprobar para pasar de curso en el colegio, que en la música que estudia en una academia/escuela donde ellos mismos le han apuntado. Eso sí, si no le gustan las matemáticas, jamás hará una carrera que las requiera, y por tanto: ¿para qué exigirle que las aprenda? Aquí todos estamos de acuerdo (creo): porque son necesarias.

La lengua, las mates, el inglés… son asignaturas tan “prácticas” que nadie pone en duda su utilidad, y aunque veamos alumnos completamente negados para alguna de ellas, todos somos conscientes de que aunque sea con lo mínimo, aunque sea a base de cincos… hay que sacarlas adelante (¿están en la enseñanza reglada? pues no se hable más).

Pero ya lo de la música y las artes en general… ufff, ¿práctico? … ¿útil? … ¿necesario? … Y encima ¿tengo que gastarme un dinero en comprar a mi hijo un instrumento (que no es poco) sin saber si luego se dedicará a ello?

No voy a hablar de todas las ventajas que tiene estudiar música, porque ya se han escrito muchas cosas sobre ello y creo que en el fondo la opinión general (que no la de los políticos) suele coincidir en que efectivamente, la música es útil y necesaria. Pero sí me gustaría lanzar una reflexión a todos esos padres y madres y a los propios estudiantes de música que tengan o hayan tenido esas “dudas existenciales” de las que he hablado:

He mencionado con una cierta ironía los temas de la universidad y las enseñanzas regladas porque creo que una de las cosas que nos hacen clasificar las materias como útiles o inútiles es precisamente el hecho de que estén o no en las enseñanzas regladas, y si lo están, con qué consideración tanto académica como social. La “titulitis” nos acaba influyendo a todos, y nos agobia eso de no ser universitarios o tener una carrera sin futuro y cosas así.

Pero si la mayoría estamos de acuerdo en que la música es algo beneficioso, confiemos en ello y no nos agobiemos entonces pensando si nuestros hijos se van a dedicar o no a la música (jeje, cuando tenga hijos prometo volver a este post y veremos… 😉 ). El que realmente tiene vocación acaba encontrando su lugar y todos sabemos que hay muchos músicos que viven de esta profesión (igual no todos tienen un casoplón en Miami pero pueden vivir y sobre todo ser felices). Y el que acabe dejándolo o simplemente le quede como hobby, no ha podido recibir mejor regalo que poder tocar un instrumento cuando le dé la gana (creedme… como en toda profesión, a veces uno puede acabar muy cansado de su instrumento).

Por tanto –sin abandonar la lucha para que se nos reconozca como enseñanza universitaria, para que no quiten la asignatura de los colegios, etc.– aprovechémonos de momento de esa libertad que supone estudiar algo que sabemos que nos va a beneficiar, pero que no tenemos la obligación de hacer. Al final cada uno irá encontrando su camino, como en todo…

Y por último, aunque esta reflexión la he querido enfocar hacia padres y alumnos, creo que en el fondo somos los docentes, conservatorios y centros de enseñanza de la Música los que deberíamos aplicarnos el cuento. Porque si realmente queremos que nuestros alumnos se beneficien de todas esas ventajas de las que hablamos, independientemente de que se vayan a dedicar profesionalmente a la Música o no, debemos entonces abrir mucho más nuestro ámbito y proporcionar a nuestros alumnos más alternativas que la de ser concertistas. Sé que esto está cambiando y ya en algunos conservatorios profesionales empiezan a aparecer diferentes líneas en los planes de estudio (Composición, Jazz, etc.), pero aún hay mucho por hacer, así que… ¡a seguir!

Pregunta¿Y vosotros? ¿Habéis tenido alguna experiencia parecida a la que puse en el inicio de este post? ¿Os han pasado por la cabeza esas dudas u otras parecidas? ¿Estáis en desacuerdo o añadiríais algo en lo que he comentado? Me gustaría conocer vuestras opiniones 😉


PD. Buscando artículos sobre la Música en la Universidad, me encontré con la llamada “Universidad Libre de Música”… ¿soy yo o el nombre parece que quiere decir que no existe ningún tipo de música en esa universidad? 😛

 

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7 comentarios en ““¡Música! qué bonito… ¿y qué más?”

  1. Vaya una serie de reflexiones interesantes … poniendo el dedo en la llaga!!! Estoy totalmente de acuerdo en todo, pero creo que los propios músicos tenemos la culpa de esa falta de consideración de nuestros estudios por parte de la sociedad. Aunque suene a “titulitis”, el estar en la universidad da una seriedad y un status (equiparación de títulos entre países “per se” y no de manera provisional por la gracia de un subdirector o de un Real Decreto) que ahora mismo los conservatorios no tienen. Además, no entiendo que un campo del saber como la música siga sin estar regulado dentro del sistema universitario, algo que por cierto habría evitado que la música quedase como optativa en primaria en esta ley de cuyo nombre no quiero acordarme. No se trata de educar a los niños para que se sean músicos, sino darles un conocimiento más para su formación, al igual que la plástica, la educación física o la historia.

    Y por otro lado, es cierto que cada uno encuentra su camino, pero hay que tener claro que recorrer ese camino a destiempo es mucho más duro y complicado que hacerlo a la edad adecuada, ya que todo cuesta el doble de esfuerzo (y no hablo precisamente de las asignaturas). Al menos, esa está siendo mi experiencia personal.

    • Efectivamente, el estar en la universidad facilitaría mucho las cosas, sobre todo en términos académicos (porque la cuestión de la consideración y el ser una carrera “útil” no lo da pertenecer a la universidad, aunque ayude).

      Lo de que cada uno encuentra su camino lo digo sobre todo por los miedos de “¿y si luego no se dedica profesionalmente?” a la hora de exigir un poco más a tus hijos en sus estudios de música, duda que comprendo, pero considero que nunca será un tiempo perdido, escoja el camino que escoja… Lo que tú comentas se refiere más a una elección personal y de búsqueda de tu auténtica vocación, que no siempre es fácil y a veces nos damos cuenta “tarde” (aunque yo creo que nunca es tarde…) de que cogimos un camino que no era el que queríamos… pero yo diría lo mismo que antes: lo que hayamos hecho antes, nunca será un tiempo perdido.

  2. Una escuela sin arte es una fábrica de conocimientos envueltos en concertina. Y cuando digo arte incluyo música, dibujo, lectura…
    Como padre me parece muy triste que después de seis horas diarias de jornada a mi hija le falten asignaturas extra que tenemos que completar en otros centros. M parece ridículo que haya días en los que tiene dos horas de matemáticas incrustados en un horario lleno de despropósitos. Lloro cuando el objetivo es aprenderse las tablas de memoria y nadie se interesa porque niños de seis años aprendan a sociabilizarse, relacionarse o expresarse.
    Sí! Saben sumar y restar, pero no saben expresar sentimientos ni canalizarlos. Y esto pasa cuando un país como el nuestro sufre una reforma educativa cada legislatura, cuando un país como el nuestro vive a la sombra de sus carencias con el vecino, cuando nos legislan sin sentimientos y sólo con intereses.
    Mi hija estudia música y hay días que piensa que es un rollo; días que le cuesta sacar el violín; pero también hay días en los que ella sabe qué es disfrutar, conseguir una meta, disfrutar con una melodía, incluso a veces disfrutar de ser diferente!
    Nadie estudia matemáticas a los seis años para ser matemático. Sofía no estudia violín para ser profesional. Yo estudié matemáticas, historia del arte, latín. … y soy cocinero.
    Buenos días y buena suerte!

    • Muy enriquecedor todo lo que comentas 🙂 Efectivamente, en el resto de asignaturas nadie piensa en si se va a dedicar profesionalmente o no, pero en la Música suelen surgir esas dudas de que para qué tanto esfuerzo si luego no se va a dedicar profesionalmente… y por eso también apelo a los docentes, porque también nosotros hacemos que surjan esas dudas al promover una enseñanza demasiado enfocada a ser concertista profesional

  3. Excelente reflexión!! Pues yo si creo que super mega importante… Acaso los científicos, cerebritos numéricos y los grandes genios de carreras imposibles de estudiar son los únicos necesarios en la sociedad…¿?… Valorar sólo lo puede dar quien ejerce lo que estudie o haga con dignidad y trabajo bien realizado. Así que hayas lo que hayas estudiado, hacerlo bien!. Además los “humanistas” molamos un montón!

  4. Ya existe la carreramúsica en Universidades de España, privadas eso es cierto, pero como siempre la pública no se arranca… ; Existe el Grado de Música (UNIR) y no es magisterio, existe el Grado de Interpretación de piano, violín etc etc en la Universidad Francisco de Vitoria, y en la Europea (y ésto que yo conozca seguro que empieza a ver más).
    Lo que están haciendo estas universidades es lo mismo que se da en los conservatorios pero con un enfoque universitario. A mí me parece que ya era hora de que esto empezara a cambiar, sólo falta que la pública espabile y se anime a ofertarlo también.

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