Un “motivo” para componer

Motivo (Música): Breve figura melódica y/o rítmica, de diseño característico, que ocurre una y otra vez en una composición o sección, como elemento unificador.

Seguro que muchos de vosotros habéis oído alguna vez eso de que es posible componer una obra de más de media hora con solamente un único motivo o célula de dos o tres notas. Dicho así parece algo increíble, pero no debemos entenderlo literalmente… Cuando nos explican cómo puede darse tal obra de magia, observamos que en realidad ese grupo de dos o tres notas es tan sólo el germen, la “materia” de la cual sale el resto de música, pero la obra completa surge de infinidad de transformaciones de este motivo: leyéndolo al revés, cambiándole el ritmo, añadiéndole notas, transportándolo a otras tonalidades… En definitiva se le puede hacer tantas modificaciones que llega un momento en que no sabríamos distinguir si sigue siendo el motivo inicial o se ha transformado tanto que ya ha pasado a ser un material nuevo, pero lo que sí es cierto es que efectivamente es el origen, la célula de la cual el compositor parte y se inspira para crear toda la obra.

Y aunque a simple vista parezca una cosa sencilla, conseguir transformar un grupo de dos o tres notas en infinidad de células diferentes no es nada fácil… Generalmente una vez que has hecho las tres o cuatro transformaciones básicas ya hay que echarle bastante imaginación. Pero esto no ha sido un obstáculo para los grandes genios de la Música.

La obra por excelencia que se utiliza casi siempre como claro ejemplo de este fenómeno es la Sinfonía Nº5 de Beethoven y su célebre “llamada del destino” (que se refiere al famoso motivo del inicio del primer movimiento… ya sabéis: el TA TA TA TÁAAN…). Pero yo hoy en este post, quiero utilizar otro ejemplo menos conocido, de uno de mis compositores preferidos: Leonard Bernstein y su obra maestra “West Side Story”.

El motivo principal de “West Side Story” está inspirado en el Shofar, un instrumento de origen judío formado por el cuerno de un animal. Puede producir generalmente unas tres notas, que se combinan con distintos ritmos para crear diversos tipos de llamadas (seguro que en alguna película de Moisés o cualquier historia sobre el pueblo judío lo habéis visto). Concretamente la llamada que utiliza Bernstein es la Tekiah Gedolah, que representa la redención judía, pero al ser Tekiah es también una llamada de Dios a su gente para que acudan a su encuentro:

 

Tras escuchar esto, todo el que haya visto la película de Robert Wise seguro que habrá recordado inmediatamente los silbidos que utilizan las bandas para reunirse. Y si no, aquí lo podéis escuchar:

Pues aquí está nuestro “motivo”, el motivo que utilizó Bernstein para componer muchos de los temas de “West Side Story”. Son tan sólo tres notas dispuestas de forma ascendente, las dos primeras formando un intervalo de 4ª Justa, y la segunda con la tercera un tritono.

Gang-whistle copia

Pues vamos a ver cómo Bernstein transformó este motivo concretamente en seis de estos temas: “Jet Song”, “Maria”, “Something’s coming”, “Mambo”, “Cool” y “The Rumble”:

 

Jet Song

 

En este tema el motivo aparece de forma descendente y con una nota añadida entre las dos primeras notas. Al hacerse descendente, los intervalos son ahora complementarios* con respecto a los del silbido: la 5ª Justa y el tritono.

Jet Song copia

Se llaman complementarios los intervalos que, sumados, conforman una octava: la 4ªJ y la 5ªJ, la 3ªm y la 6ªM, y en el caso del tritono, éste es complementario de sí mismo, ya que divide la octava en dos partes iguales.

 

Maria

 

En el motivo principal para la palabra “Maria” la primera nota pasa a ser la última, produciéndose entonces una permutación de los intervalos: Tritono + 2ªm. Este intervalo de 2ªm pasará a tener bastante importancia, como enseguida comprobaremos.

Maria

 

Something’s coming

En este número el personaje de Tony tiene un presentimiento de que algo bueno le va a ocurrir esa noche, aunque aún no sabe qué es: efectivamente, esa noche va a conocer a Maria. Curiosamente en la canción que entona, el primer motivo que utiliza en la expresión “Who knows?” es el mismo que el de “Maria”, solo que el primer intervalo lo hace en sentido descendente.

Who knows (Intervalos)

 

Mambo

 

Aquí observamos el motivo repitiéndose una y otra vez, pero de dos formas distintas: una en la misma disposición que el motivo de “Maria” y otra con una ligera variación de éste, cambiando de lugar la 2ª y 3ª notas entre sí.

Mambo

 

Cool

En “Cool” aparece la misma disposición que en “Maria” pero en dos células de dos corcheas separadas, regresando a la nota inicial en la segunda.

Cool

 

The Rumble

Y por último, también es significativa la variación de la célula en “The Rumble”, más parecida a la disposición original por su dirección ascendente, pero con los intervalos cambiados (Tritono + 5ªJ) y una nota añadida. Esta transformación sería una retrogradación del motivo original, pero no de forma estricta, ya que mantiene su sentido ascendente*.

The Rumble (intervalos)

La retrogradación consiste en leer “al revés” el motivo, es decir, empezar en la última nota y terminar en la primera. Una retrogradación estricta mantendría las notas en la octava en la que están, por lo que el motivo ascendente pasaría a ser descendente.

 

Y hasta aquí este breve análisis sobre el motivo del “silbido” de West Side Story. Con ello he intentado mostrar las muchas posibilidades que puede dar un solo grupo de tres notas y espero además que los que seáis profes, podáis aplicar este ejemplo en vuestras clases además del tan conocido de la Quinta de Beethoven.

Pero para terminar, he de contaros una anécdota, y que veáis lo que es la vida y cómo somos los músicos cuando analizamos las partituras de los grandes genios. El propio Bernstein afirmó una vez, hablando concretamente del motivo de “Maria” y de cómo aparece transformado en otros temas, que nada de esto lo hizo a propósito (Gussow, 1990 p.5). Y yo os pregunto… después de este análisis ¿creéis que esto es posible? Puede ser que tuviera el motivo tan interiorizado que hiciera todo esto sin darse cuenta, pero… ¡resulta difícil de creer!

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3 comentarios en “Un “motivo” para componer

  1. Enhorabuena por tu análisis, sin duda muy interesante y excelentemente argumentado. Ante tu pregunta de si puede ser posible que Bernstein no tuviera en cuenta explícitamente el motivo y posteriores transformaciones en otros temas… yo sí pienso que pueda ser: cuando uno tiene un genio dentro, encuentra la manera de plasmar, escribiendo una nota tras otra, su pensamiento musical. Este pensamiento, es una idea interior que hay que transcribir con un código que otros puedan entender e interpretar, pero siempre va mucho más allá de lo que queda escrito. Creo que los genios están muy por encima de las teorías y los análisis, somos los demás lo que para entender de dónde puede salir tales ideas necesitamos analizar y relacionar sus obras (aunque esto no quita que ellos mismos sean tan estudiosos como cualquier otro) lo que les diferencia es que luego hacen grandes y nuevas aportaciones, nos hablan con su lenguaje artístico y ayudan a la humanidad a dar un paso más.

    • ¡Muchas gracias, Eva! Me alegra que te haya gustado… Y efectivamente, a veces tratamos de analizar el más mínimo detalle y luego vas al propio compositor e igual te dice: “¡ah, pues ni me había dado cuenta de eso!” (esto es verídico… 😛 )

  2. Lo mismo sucede con algunas obras literarias, cuyos críticos, en sus análisis, van más allá de las intenciones del propio autor. Y para curarse en salud suelen añadir aquello de “si non e vero e ben trovato”.

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